lunes, 28 de octubre de 2013

Edgar Espinoza...compartan "La fuerza del alma"


Fuente: Compañeros colombianos Jonny Andrés Mendieta

EDGAR ESPINOZA... COMPARTAN POR FAVOR!

Edgar Espinoza. El hombre del la calle que vivió de la música y el éxito en alguna oportunidad... No dudé ni un segundo en poner la cámara de mi celular a funcionar para poder grabar cómo él, al otro lado de las rejas, nos enseñaba cosas sobre la música y nos mostraba con qué sublimidad tocaba el Piano, así, como el maestro que es...

La historia de Edgar, sirve como un ejemplo, una lección de vida que nos hace relfexionar acerca de el verdadero valor de vivir, y de el hecho de que al acecho están cosas que nos pueden acabar, sin importar lo grandes que seamos. aquí hay una publicación con un par de fotos. https://www.facebook.com/jonnyMCh/posts/10202142275455751

"Yo no acostumbro a pedir likes, ni a que compartan cosas por Facebook; pero esto es algo que me conmovió y me dio la motivación para ayudar de cualquier forma posible.

El día de ayer, Jueves, llegué a la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital (Que es en donde yo estudio música) casi terminando la mañana. Muchos de mis compañeros me saludaron, como es de costumbre, pero luego del saludo, me comentaron que había sucedido algo que no era de todos los días en el lugar.

Por la reja que separa al patio de Música del edificio de la Avenida Caracas, me contaron que se acercó un hombre que, por su deplorable apariencia claramente hacía saber a quienes lo veían que era un habitante de la calle. conversó con mis colegas un rato y luego se fue, dejando a todos impactados por sus habilidades musicales, al pedirle a ellos que le dejaran tocar por entre las rejas el piano. Había visto al hombre antes, tocando flauta dulce en las calles para ganarse la comida, pero no lo había visto tocar otro instrumento, ni sabía qué grandiosa historia escondía este señor que, por infortunios de la vida, llegó a parar a la indigencia.

Hoy día viernes, regresó a pararse a ras de la reja. Tuve la fortuna de estar presente cuando el hombre pasó. Mi amigo, el pianista que saca el piano para estudiar en esa reja, se lo prestó de nuevo. Contó un par de historias de su vida y nos compartió varias enseñanzas, era evidente el hecho de que el tipo sabía de música. Luego de su charla, empezó a tocar el piano, con un poco de dificultad, ya que las rejas no le dejaban moverse libremente y tenía que sacar y meter las manos entre un espacio y otro.Yo no podía dejar de estar impactado con lo que estaba viendo... Su relajado estilo para tocar salsa y cantar al mismo tiempo como si fuese todo un grande del género, me dejó saber que no estábamos al frente de un simple pobre hombre que pide monedas y comida en las duras vías asfaltadas del corazón de nuestro país.

Su nombre es Edgar Espinoza. Un músico perteneciente a la orquesta de salsa de Bogotá "Son Callejero", orquesta conformada varios hombres y una mujer músicos, que por las drogas, el alcohol y los excesos, pasaron de ser grandes estrellas de la escena salsera colombiana, a ser habitantes de la calle. Los miembros de Son Callejero viven en hogares de paso, hoteles por noche, y Edgar, quien siendo uno de los músicos más versátiles y destacados del grupo, es el único de los artistas que habita aún en la calle, a la orilla de una caño.

En sus años de éxito trabajó con grandes agrupaciones de salsa como bajista, pianista, percusionista, saxofonista y cantante. Entre los grupos en los que se le vió actuar hace tiempo figuran la Orquesta Internacional "Los Niches", Orquesta de Henry Fiol, Jerry Rivera, entre otros.

Hoy, por culpa de la drogadicción, Edgar Espinoza vive a merced del sol y de la luna, del calor y del corto punzante frió, recogiendo cobijas, cortinas y colchones que lo protejan de las condiciones climáticas que lo azotan más que a los que tenemos la bendición de tener un techo en dónde resguardarnos a diario. Se te acerca pidiendo para un tinto o algo caliente que lo pueda dejar de sentir frío.

Yo sé que muchos de los que vieron esta publicación, no llegaron al final de este texto que, si bien fue muy largo, explica la historia de una manera muy personal, como siento que la vivo y como quisiera que la conociesen. Volviendo al hecho de la longitud de lo leído, ofrezco mis disculpas a todos.

Y como lo dije al principio, no acostumbro a pedir que compartan cosas ni que den me gusta a publicaciones, pero hoy, por este hombre, y por que su situación mejore, Lo estoy haciendo.

Si quieren saber más de Son Callejero, éste video trata de ellos, y plasma la historia de Edgar, contada por él mismo.






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